Los Cristianos deben rendir culto a Dios y glorificarlo:
habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. (1.21) |
dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. (1.25) |
[Abraham] se fortaleció por la fe, dando gloria a Dios (4.20) |
los que aman a Dios (8.28) |
presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. (12.1) |
para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. (15.6-7) |
y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: «Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles y cantaré a tu nombre». Y otra vez dice: «Alegraos, gentiles, con su pueblo». Y otra vez: «Alabad al Señor todos los gentiles y exaltadlo todos los pueblos». (15.9-11) |
al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén. (16.27) |
La fe que Pablo desea de los Romanos es mucho más que una fe intelectual, una profesión verbal de fe. Pablo empieza y termina su carta con la frase "la obediencia de la fe," y entiende la vida cristiana como una conducta distinta a la conducta de la humanidad en general. Pablo hace un contraste entre estas dos formas de vivir, y usa muchas expresiones para describirlas.
Debemos notar el inclusio de la obediencia de la fe al inicio y al final de Romanos:
Por medio de él recibimos la gracia y el apostolado para conducir a todas las naciones a la obediencia de la fe por amor de su nombre (1.5) |
lo que Cristo ha hecho por medio de mí, para conducir a los gentiles a la obediencia (15.18) |
según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe (16.26) |
Pablo distingue entre hacer el bien y hacer el mal:
los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad (2.7) |
todo ser humano que hace lo malo... (2.9) |
el que hace lo bueno (2.10) |
seguid lo bueno. (12.9) |
Aborreced lo malo (12.9) |
Pablo distingue entre la vida de la justicia y la vida de la injusticia:
los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. (2.8) |
presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. (6.13) |
vinisteis a ser siervos de la justicia (6.18) |
presentad vuestros miembros para servir a la justicia (6.19) |
los gentiles...han alcanzado la justicia (9.30) |
Pablo distingue entre la vida guiada por el Espíritu y la vida guiada por la carne:
sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu (7.6) |
para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. (8.4) |
los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. (8.5) |
si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (8.13) |
los que son guiados por el Espíritu de Dios (8.14) |
vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. (13.14) |
Pablo habla de no dejar que el pecado reine:
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus apetitos; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad (6.12-13) |
El pecado no se enseñoreará de vosotros (6.14) |
como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la impureza y a la iniquidad... (6.19) |
Pablo distingue entre una vida en la luz y una vida en las tinieblas:
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; (13.12-13) |
Pablo dice que la vida cristiana cumple la ley de Dios:
los que obedecen la Ley (2.13) |
hacen por naturaleza lo que es de la Ley (2.14) |
Sin duda, la respuesta más frecuente e importane que Pablo desea de toda persona es la fe en Jesús el Mesías. Nota que la gran mayoría de las referencias a la importancia de la fe vienen en capítulos 3-4 y capítulo 10.
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: «Mas el justo por la fe vivirá» (1.17) |
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él (3.22) |
por medio de la fe en su sangre (3.25) |
el que justifica al que es de la fe de Jesús (3.26) |
pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. (4.5) |
la justicia de la fe que tuvo cuando aún no había sido circuncidado, para que fuera padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. (4.11-12) |
para la [descendencia] que es de la fe de Abraham (4.16) |
a los que creemos en aquel que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro (4.24) |
mientras Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe (9.31-32) |
para justicia a todo aquel que cree. (10.4) |
la justicia que es por la fe (10.6) |
Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. La Escritura dice: «Todo aquel que en él cree, no será defraudado», porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan; ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. (10.9-13) |
por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. (11.20) |
Pero el que duda sobre lo que come, se condena a sí mismo, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. (14.23) |
En la sección sobre la situación detrás de Romanos, notamos el conflicto cultural entre los Judíos y los Gentiles en las iglesias romanas. Muchas de las exhortaciones claves de Romanos tienen el propósito de promover la paz y la comprensión entre ellos:
Los Judíos ya no deben juzgar a los Gentiles o creerse superior a ellos:
eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas (2.1) |
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. (3.27) |
Los Gentiles tampoco deben juzgar a los Judíos o creerse superior a ellos:
Si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, recuerda que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. (11.17-18) |
por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Así que no te jactes, sino teme (11.20) |
la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad (11.22) |
para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos (11.25) |
Así que en cuanto al evangelio, [los Judíos] son enemigos por causa de vosotros [Gentiles]; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de sus padres (11.28) |
Cada uno de ellos debe tener una perspectiva realista acerca de si mismo:
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (12.3) |
no seáis altivos, sino asociaos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. (12.16) |
Los Cristianos - y creo que se refiere a los dos grupos, los Cristianos Judíos y los Cristianos Gentiles - deben emplear sus respectivos dones espirituales para servir a sus hermanos en la fe:
el que tiene el don de profecía, úselo conforme a la medida de la fe; el de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con generosidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (12.6-8) |
Los Cristianos deben practicar el amor y la unidad entre ellos:
El amor sea sin fingimiento. (12.9) |
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (12.10) |
Compartid las necesidades de los santos y practicad la hospitalidad. (12.13) |
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros (13.8) |
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (13.9) |
Pero si por causa de la comida tu hermano es entristecido, ya no andas conforme al amor. (14.15) |
Y el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. (15.5-6) |
recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió (15.7) |
Los Cristianos deben vivir en paz con los demás y no buscar vengarse de los que los lastiman:
Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. (12.14) |
No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Así que, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, pues haciendo esto, harás que le arda la cara de vergüenza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. (12.17-21) |
Los hermanos "fuertes" (es decir, los Gentiles, cuya conciencia les da más libertad que los Judíos en cuanto a dietas y días festivos) deben ser comprensivos y compasivos hacia los "débiles" (los Judíos). Los fuertes no deben usar su libertad de una manera que causa que los débiles tropiecen. Y los Judíos deben reciprocar, no condenando a las personas que tienen tal libertad.
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. (14.1) |
El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come (14.3) |
Cada uno esté plenamente convencido de lo que piensa. (14.5) |
Tú, pues ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? (14.10) |
ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. (14.13) |
No hagas que por causa de tu comida se pierda aquel por quien Cristo murió. No deis, pues, lugar a que se hable mal de vuestro bien (14.15-16) |
sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. (14.19-20) |
lo malo es comer algo que haga tropezar a otros. Mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que ofenda, debilite o haga tropezar a tu hermano. (14.20-21) |
Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación (15.1-2) |
En lugar de esperar de imaginarse como la nación de Israel y esperar la restauración de esa nación y la derrota del imperio romano, los Cristianos deben imaginarse como un movimiento internacional. Deben someterse a las autoridades dondequiera se encuentran, en este caso, a la autoridad del imperio romano con su obediencia y con sus impuestos:
Sométase toda persona a las autoridades superiores (13.1) |
es necesario estarle sujetos (13.5) |
Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. (13.7) |
Los Cristianos deben cuidarse de la influencia de las personas divisivas:
Pero os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido. Apartaos de ellos (16.17) |
En lo particular, Pablo desea que los Romanos oren por su viaje a Jerusalén, que lo reciban con gozo cuando él llegue a visitarlos, y que lo apoyen financieramente cuando viaja desde Roma hacia España para realizar otro viaje misionero.
Pablo pide sus oraciones:
Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios (15.30) |
Pablo desea que su visita a Roma sea de edificación mutua:
porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros para tener también entre vosotros algún fruto, como lo he tenido entre los demás gentiles, pero hasta ahora he sido estorbado. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (1.11-15) |
cuando vaya a España, iré a vosotros, pues espero veros al pasar (15.24) |
Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. (15.28-29) |
si es la voluntad de Dios, llegue con gozo a vosotros y pueda descansar entre vosotros. (15.32) |
Pablo pide el apoyo financiero de los Cristianos en Roma:
pues espero veros al pasar y ser encaminado hacia allá por vosotros una vez que haya disfrutado de vuestra compañía. (15.24) |
Además, Pablo pide que los Romanos den la bienvenida a Febe, la portadora de la presente carta:
Os recomiendo, además, a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Recibidla en el Señor, como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros, porque ella ha ayudado a muchos y a mí mismo. (16.1-2) |
Los Cristianos deben aceptar los sufrimientos que acompañan su profesión de fe en Cristo, perseverar en su fe con paciencia, y poner su esperanza en Dios:
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; (5.3-4) |
si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (8.17) |
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. (8.25) |
gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. (12.12) |
Y otra vez dice Isaías: «Estará la raíz de Isaí y el que se levantará para gobernar a las naciones, las cuales esperarán en él». Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (15.12-13) |