En lo particular, Pablo desea que los Romanos oren por su viaje a Jerusalén, que lo reciban con gozo cuando él llegue a visitarlos, y que lo apoyen financieramente cuando viaja desde Roma hacia España para realizar otro viaje misionero.
Pablo pide sus oraciones:
Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios (15.30) |
Pablo desea que su visita a Roma sea de edificación mutua:
porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros para tener también entre vosotros algún fruto, como lo he tenido entre los demás gentiles, pero hasta ahora he sido estorbado. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (1.11-15) |
cuando vaya a España, iré a vosotros, pues espero veros al pasar (15.24) |
Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. (15.28-29) |
si es la voluntad de Dios, llegue con gozo a vosotros y pueda descansar entre vosotros. (15.32) |
Pablo pide el apoyo financiero de los Cristianos en Roma:
pues espero veros al pasar y ser encaminado hacia allá por vosotros una vez que haya disfrutado de vuestra compañía. (15.24) |
Además, Pablo pide que los Romanos den la bienvenida a Febe, la portadora de la presente carta:
Os recomiendo, además, a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Recibidla en el Señor, como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros, porque ella ha ayudado a muchos y a mí mismo. (16.1-2) |