En la sección sobre la situación detrás de Romanos, notamos el conflicto cultural entre los Judíos y los Gentiles en las iglesias romanas. Muchas de las exhortaciones claves de Romanos tienen el propósito de promover la paz y la comprensión entre ellos:
Los Judíos ya no deben juzgar a los Gentiles o creerse superior a ellos:
eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas (2.1) |
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. (3.27) |
Los Gentiles tampoco deben juzgar a los Judíos o creerse superior a ellos:
Si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, recuerda que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. (11.17-18) |
por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Así que no te jactes, sino teme (11.20) |
la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad (11.22) |
para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos (11.25) |
Así que en cuanto al evangelio, [los Judíos] son enemigos por causa de vosotros [Gentiles]; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de sus padres (11.28) |
Cada uno de ellos debe tener una perspectiva realista acerca de si mismo:
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (12.3) |
no seáis altivos, sino asociaos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. (12.16) |
Los Cristianos - y creo que se refiere a los dos grupos, los Cristianos Judíos y los Cristianos Gentiles - deben emplear sus respectivos dones espirituales para servir a sus hermanos en la fe:
el que tiene el don de profecía, úselo conforme a la medida de la fe; el de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con generosidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (12.6-8) |
Los Cristianos deben practicar el amor y la unidad entre ellos:
El amor sea sin fingimiento. (12.9) |
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (12.10) |
Compartid las necesidades de los santos y practicad la hospitalidad. (12.13) |
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros (13.8) |
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (13.9) |
Pero si por causa de la comida tu hermano es entristecido, ya no andas conforme al amor. (14.15) |
Y el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. (15.5-6) |
recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió (15.7) |
Los Cristianos deben vivir en paz con los demás y no buscar vengarse de los que los lastiman:
Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. (12.14) |
No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Así que, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, pues haciendo esto, harás que le arda la cara de vergüenza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. (12.17-21) |
Los hermanos "fuertes" (es decir, los Gentiles, cuya conciencia les da más libertad que los Judíos en cuanto a dietas y días festivos) deben ser comprensivos y compasivos hacia los "débiles" (los Judíos). Los fuertes no deben usar su libertad de una manera que causa que los débiles tropiecen. Y los Judíos deben reciprocar, no condenando a las personas que tienen tal libertad.
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. (14.1) |
El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come (14.3) |
Cada uno esté plenamente convencido de lo que piensa. (14.5) |
Tú, pues ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? (14.10) |
ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. (14.13) |
No hagas que por causa de tu comida se pierda aquel por quien Cristo murió. No deis, pues, lugar a que se hable mal de vuestro bien (14.15-16) |
sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. (14.19-20) |
lo malo es comer algo que haga tropezar a otros. Mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que ofenda, debilite o haga tropezar a tu hermano. (14.20-21) |
Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación (15.1-2) |
En lugar de esperar de imaginarse como la nación de Israel y esperar la restauración de esa nación y la derrota del imperio romano, los Cristianos deben imaginarse como un movimiento internacional. Deben someterse a las autoridades dondequiera se encuentran, en este caso, a la autoridad del imperio romano con su obediencia y con sus impuestos:
Sométase toda persona a las autoridades superiores (13.1) |
es necesario estarle sujetos (13.5) |
Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. (13.7) |
Los Cristianos deben cuidarse de la influencia de las personas divisivas:
Pero os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido. Apartaos de ellos (16.17) |