Santificar (o hallow, vocablo anglosajón) significa "hacer libre del pecado, limpiar de corrupción moral, purificar." Consagrar, por otro lado, por lo general significa simplemente "poner aparte, dedicar, estar al servicio de o en adoración a Dios". Consagración pues significa renovación externa; santificación significa renovación interna. - Wolters, La creación recuperada (81).