En los Evangelios
- Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión.
Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. (Mateo 5.3-12) - Dichoso el que no tropieza por causa mía. (Mateo 11.6)
- Pero dichosos los ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen. (Mateo 13.16)
- Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás—le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. (Mateo 16.17)
- Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. (Mateo 24.46-47)
- ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá! (Lucas 1.45)
- Dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece.
Dichosos ustedes que ahora pasan hambre, porque serán saciados.
Dichosos ustedes que ahora lloran, porque luego habrán de reír.
Dichosos ustedes cuando los odien, cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien por causa del Hijo del hombre. (Lucas 6.20-22) - Dichoso el que no tropieza por causa mía. (Lucas 7.23)
- Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. (Lucas 10.23)
- una mujer de entre la multitud exclamó: —¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te amamantó! Dichosos más bien—contestó Jesús—los que oyen la palabra de Dios y la obedecen. (Lucas 11.27-28)
- Dichosos los siervos a quienes su señor encuentre pendientes de su llegada. Créanme que se ajustará la ropa, hará que los siervos se sienten a la mesa, y él mismo se pondrá a servirles.
Sí, dichosos aquellos siervos a quienes su señor encuentre preparados, aunque llegue a la medianoche o de madrugada. (Lucas 12.37-38) - Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. (Lucas 12.43-44)
- Entonces serás dichoso, pues aunque ellos no tienen con qué recompensarte, serás recompensado en la resurrección de los justos. (Lucas 14.14)
- uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: —¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios! (Lucas 14.15)
- Dichosos serán si lo ponen en práctica. (Juan 13.17)
- dichosos los que no han visto y sin embargo creen. (Juan 20.29)
En Hechos y las epístolas
- Hay más dicha en dar que en recibir. (Hechos 20.35)
- «¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados! ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!» (Romanos 4.7-8, citando Salmo 32.1-2)
- Dichoso aquel a quien su conciencia no lo acusa por lo que hace. (Romanos 14.22)
- Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. (Santiago 1.12)
- Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla. (Santiago 1.25)
- ¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! (1 Pedro 3.14)
- Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. (1 Pedro 4.14)
En Apocalipsis
Naturalmente, las bienaventuranzas en Apocalipsis son exactamente siete:
- Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca. (Apocalipsis 1.3)
- «Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor.» «Sí—dice el Espíritu—, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan.» (Apocalipsis 14.13)
- Dichoso el que se mantenga despierto, con su ropa a la mano, no sea que ande desnudo y sufra vergüenza por su desnudez. (Apocalipsis 16.15)
- El ángel me dijo: «Escribe: “¡Dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero!” » Y añadió: «Estas son las palabras verdaderas de Dios.» (Apocalipsis 19.9)
- Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. (Apocalipsis 20.6)
- «¡Miren que vengo pronto! Dichoso el que cumple las palabras del mensaje profético de este libro.» (Apocalipsis 22.7)
- Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad. (Apocalipsis 22.14)
Texto bíblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional. © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.