1 Pedro 1.1 afirma que Pedro fue el autor. 5.1 dice que fue un anciano y un testigo de los padecimientos de Cristo. Es interesante notar también los paralelos entre 2.20-25 y el Evangelio de Marcos 8.34, 10.32, 10.45, 14.27, 14.65.
Además, hay similitudes entre esta carta y los discursos de Pedro en Hechos:
Harrison, 402, menciona algunos toques biográficos en la carta que concuerdan con el retrato de Pedro en los Evangelios. Las dos sobresalientes son el uso de la palabra piedra (el significado del sobrenombre Pedro que Jesús le dio), y la similitud entre 2.25, 5.2-3 con Jn. 21—los pastores que alimentan sus rebaños.
2 Pedro 3.1 dice que es la “segunda” carta de Pedro, así que es el primer testimonio que tenemos de 1 Pedro. Nadie debatía que Pedro fue el autor hasta tiempos modernos. No hubo otra teoría acerca del autor de esta carta.
Han habido varias objeciones de personas que dicen que Pedro no pudiera haber sido el autor de 1 Pedro. Pero todas estas objeciones han recibido respuestas razonables. Concluimos que estas objeciones contra su autoría, alistadas abajo con respuestas para cada una, no tienen suficiente peso para rechazar a Pedro como el autor de esta carta.
Objeción: La carta habla de la persecución. No hubo persecución oficial en el imperio romano hasta Domiciano y Trajano. Pedro ya habrá muerto antes de los tiempos de persecución.
Objeción: La carta demuestra excelente griego. Pero Pedro era un pescador iletrado (Hch. 4.13). No pudo haber escrito esta carta.
Objeción: Las citas al Antiguo Testamento en 1 Pedro son de la LXX. No son adaptaciones de una versión en arameo, como esperaríamos de una persona de Palestina.
Objeción: La teología de 1 Pedro depende mucho de Pablo.
Objeción: ¿Si fue Pedro, por qué no incluyó memorias de la vida de Jesús?
Objeción: 1 Pedro casi no habla del Espíritu Santo. ¿Cómo podría un líder cristiano de esa época haber escrito tan poco acerca del Espíritu?
Si se dice que 1 Pedro es pseudónimo, la pregunta surge: ¿Por qué escribir esta carta en nombre de Pedro? Contiene solamente material que cualquier creyente de la iglesia primitiva hubiera aceptado sin la necesidad de acudir a la autoridad de un apóstol. ¿Y porque un autor pseudónimo nombraría las provincias mencionadas en 1.1? No hay otra conexión existente entre Pedro y esos locales.
Fuentes: Carson, Moo y Morris, 421-424; Elwell y Yarbrough, 362; Harrison, 401-405; Kistemaker, 5-10; Michaels, WBC;