giffmex.org > Hechos y Pablo

La carta indica que fue escrita por Pablo (1.1). Los eruditos no disputan el autorío paulino de esta carta.


Hay varios compañeros de Pablo que mandan saludos a la iglesia:

Os saludan Timoteo mi colaborador, y mis parientes Lucio, Jasón y Sosípater. [Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.] Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. (16.21-23)

Pablo no está en la cárcel. Está libre y planea visitar a Jerusalén para entregar una ofrenda que los Cristianos de Macedonia y Acaia contribuyeron para los Cristianos en Palestina:

Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos, porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. (15.25-26)

Estos datos nos dicen que Pablo estaba concluyendo el tercer viaje misionero que aparece en el libro de Hechos.


Pablo presiente que encontrará oposición y persecución en Jerusalén, y pide las oraciones de los Romanos:

Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea bien recibida; (15.30-31)

Después de su visita a Jerusalén, Pablo desea visitar a los Cristianos en Roma, y pedir de ellos provisiones y apoyo económico para realizar un viaje misionero a España.

cuando vaya a España, iré a vosotros, pues espero veros al pasar y ser encaminado hacia allá por vosotros una vez que haya disfrutado de vuestra compañía. (15.24)
Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España. (15.28)

[Cuando leemos el libro de Hechos, descubrimos que Pablo llegó a Jerusalén, fue encarcelado por años, y llegó a Roma, no como parte de un viaje misionero, sino como prisionero. Pablo apeló a César, el emperador romano, y el ejército romano lo llevó de Palestina a Roma para ser juzgado. La tradición de la iglesia es que las autoridades en Roma soltaron a Pablo, y que Pablo realizó su viaje a España después de los acontecimientos en Hechos].


Al momento de escribir, Pablo no conoce personalmente las iglesias en Roma (aunque los muchos saludos en capítulo 16 nos muestra que Pablo sí conoce a muchos individuos en las iglesias). Pablo no los ha visitado personalmente, pero ha deseado visitarlos por mucho tiempo, pero siempre hubo obstáculos que impedían su visita. El obstáculo principal era que el enfoque del ministerio de Pablo era la proclamación del evangelio en regiones donde nunca lo habían escuchado:

rogando que de alguna manera, si es la voluntad de Dios, tenga al fin un próspero viaje para ir a vosotros, porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros para tener también entre vosotros algún fruto (1.10-13)
Y de esta manera me esforcé en predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiera sido anunciado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: «Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán». Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros. Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros (15.20-23)

Pablo menciona varias objeciones a su mensaje:

Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios al dar el castigo? (3.5)
¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): «Hagamos males para que vengan bienes»? (3.8)
Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? (3.31)
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? (6.1)
¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? (6.15)
¿Qué, pues, diremos? ¿La Ley es pecado? (7.7)
¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? (9.14)
Pero me dirás: «¿Por qué, pues, inculpa? ¿Quién ha resistido a su voluntad?» (9.19)

Puede ser que Pablo sólo estuvo anticipando las objeciones que los Romanos podrían levantar. Pero es más probable que Pablo ya había escuchado estas objeciones en muchas ocasiones cuando predicaba el evangelio.


Podemos decir que esta carta, en parte, presenta la doctrina de Pablo, y sus respuestas a las objeciones más comunes de sus adversarios, para que los Romanos conozcan y tengan confianza en su mensaje y que apoyen a Pablo cuando llegue a visitarlos.