En los círculos presbiterianos en México, hay algunas voces llamándonos a la práctica de algunos reformadores, de no usar himnos y otros cantos en el culto cristiano, sino solamente los Salmos. He visto esta tendencia expuesta por varias personas. Algunas son personas que conozco y respeto, otras son personas desconocidas. Pero de todos modos, ahí está el reto de responder. Lo que sigue es una lista de mis argumentos por no adoptar esta postura.
- En toda la Biblia, vemos que Dios ha mostrado su aprobación de la composición y uso de cantos escritos por los seres humanos en el contexto litúrgico. Y no solo los 150 salmos.
- El canto de María en Éxodo no es uno de los 150 salmos, pero fue usado por Israel en su celebración pública después de la derrota de faraón. El hecho de que no fue usado en un templo físico no niega que fue usado en un contexto litúrgico.
- Los Salmos eran, en su tiempo, nuevos cantos escritos por seres humanos. Y Dios los aprobó.
- El Nuevo Testamento nos da ejemplos de otros cantos que no son de los 150 salmos (algunos fragmentos en las epístolas; muchos cantos en el libro de Apocalipsis). Algunos de ellos se usan en contextos litúrgicos, hasta la liturgía en el cielo.
- Si Dios quisiera limitar los cantos litúrgicos a los Salmos del AT, ¿por qué inspiró a los autores bíblicos antes y después de los Salmos a componer e incluir en la Biblia varios cantos usados en contextos litúrgicos?
- La conclusión más lógica es que Dios aprueba, tanto en el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, la creación de cantos humanos en cada generación y cultura para adorarlo en el culto de su pueblo, y que no estamos limitados a los 150 salmos de Israel.
- Además, no hay evidencia para pensar que después del tiempo de los salmistas, Dios en algún momento dijo, «Bueno, ya de aquí en adelante, se acabó el tiempo de adorarme con nuevos cantos. Basta con 150. Limítense, por favor, a estos 150.» Los que quieren limitar la música litúrgica a los 150 salmos están usando un argumento del silencio, no un argumento que aparece en la Biblia. En cambio, yo estoy usando el ejemplo de ambos testamentos de la Biblia.
- En vista de los argumentos anteriores, concluyo que Dios desea que sigamos usando nuestras habilidades musicales para expresar nuestra adoración y gratitud a él con nuevos cantos, tal como lo deseaba en toda la Biblia. El uso de himnos y otros cantos no es algo nuevo que queremos introducir al culto. Es una extensión natural de una práctica, aprobada por Dios, que vemos a lo largo de la Biblia. Este es mi argumento principal. Añado otros argumentos adicionales abajo.
- En Efesios 5.19 Pablo nos exhorta a fortalecernos mutuamente, «hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;» Es una afirmación de más de un tipo de música para usarse entre Cristianos. Y ya que las cartas de Pablo fueron leídas en el contexto del culto, y ya que el contexto donde los Cristianos con más frecuencia se fortalecían mutuamente era el contexto del culto, la conclusión más natural es que la exhortación es para que cantemos estos diferentes tipos de cantos en el culto, no sólo cuando nos pasamos en la calle o cuando visitamos a nuestros hermanos en sus casas.
- Todo lo que Dios es y hace es digno de ser alabado. No tiene sentido creer que una colección de 150 Salmos exhausta las maneras en que podemos y debemos alabar a Dios.
- El punto anterior llega a ser más significativo cuando consideramos que Dios ha hecho una nueva y más grande obra en la obra de Jesucristo, siglos después de la composición de los Salmos. ¿Debemos pensar que Dios califica como actos de desobediencia, todas las expresiones litúrgicas de nuestra gratitud y adoración a él por esta salvación tan grande que Cristo nos logró? ¿No hay nada en la persona, vida, obra o evangelio de Cristo suficiente digno de provocar nuestras alabanzas, y el uso de estas alabanzas en nuestros cultos? ¿Debemos creer que Dios llevó a cabo su más excelente obra en Cristo, y nos prohibe cantar de ella cuando estamos reunidos para rendirle culto?
- Algunos usan la Confesión de Fe de Westminster 21.5 para apoyar su idea de limitar la música en los cultos a los Salmos bíblicos. Pero este punto de la Confesión de la fe no contiene prohibiciones o lenguaje de exclusión. Simplemente distingue entre algunas actividades que son parte del culto ordinario, y otras actividades religiosas que son extraordinarias u ocasionales. Dice que debemos cantar los Salmos en el culto. Pero no dice que debemos cantar únicamente los Salmos.
- Algunos usan el principio regulativo para restringir los cantos litúrgicos a los Salmos, pero es un mal uso del principio.
- Para los que desconocen esta frase: entre los Protestantes hay un debate entre dos conceptos. Los Luteranos practican el principio normativo, que dice que cualquier acto litúrgico que la Biblia no prohibe se puede usar en el culto. Los Reformados y Presbiterianos, en cambio, practicamos el principio regulativo, que dice que ninguna práctica litúrgica que Dios no ha aprobado en la Biblia se puede usar en el culto.
- El principio regulativo obviamente es más estricto, pero fue usado para bien en el tiempo de la Reforma, para eliminar muchos excesos litúrgicos de la Iglesia Católica Romana. Y debe ser usado hoy en día para prohibir prácticas no bíblicas en el culto.
- El problema en usar el principio regulativo para prohibir el uso de himnos es esto:
- Si decimos que Dios no permite la música en el culto, la evidencia bíblica está en nuestra contra.
- Si decimos que Dios no permite la música escrita por seres humanos en el culto, pues, ¿qué podemos decir? Toda la música en la Biblia fue escrita por los seres humanos (excepto los cantos angélicales).
- Si decimos que el problema es la música nueva, pues igual, toda la música que aparece en la Biblia fue nueva en su momento. Los salmos bíblicos podrían haber sido criticados en su tiempo por ser novedades.
- Y si decimos que Dios limitó la música litúrgica a los 150 Salmos, no hay ni una exhortación o prohibición al respecto, ni tampoco una palabra para explicar lo que vemos en el NT - otros cantos litúrgicos, y exhortaciones de cantar salmos, himnos y cánticos espirituales. Como dije arriba, el argumento para limitarnos a los 150 salmos es un argumento del silencio.
- Hay muchos temas de más importancia. No escribiría tan extensamente sobre este tema si las consecuencias de tomar esta posición limitante no fueran mayores. Pero sí son mayores:
- Esta posición de usar sólo los Salmos limita innecesariamente las maneras en que podemos y debemos expresar nuestra gratitud y adoración a Dios en el culto público.
- Esta posición elimina de nuestro culto la alabanza a Dios por todos los desarrollos en la historia de la redención después de la composición de los Salmos, especialmente todo lo nuevo que hizo Dios en los tiempos del Nuevo Testamento.
- Esta posición quita la iniciativa de las iglesias de buscar nuevas expresiones musicales para alabar a Dios. Reduce a los Cristianos a cantar pasivamente lo que han escrito otros. Esto ya es un problema en las iglesias que usan himnos. Cuánto más si nos limitamos aún más.
- Esta posición nos ata, no a todo lo bueno de los siglos XXVI y XXVII, sino a una idea deficiente de ellos.
- Y esta posición añade otro obstáculo innecesario al evangelismo. Somos obligados a llamar el mundo a iglesias con todas estas limitaciones y problemas. El evangelio mismo presenta suficientes barreras a la conversión. Que no añadamos a estas barreras necesarias con otros obstáculos de nuestra propia construcción. Corremos el riesgo de convertirnos en nuevas versiones de los Judaizantes que Pablo enfrentó en Galacia, que querían bloquear la entrada de los gentiles con la obligación de circuncidarse.
Dicho todo esto, quiero expresar mi apreciación por las personas que creen que solo los Salmos se deben cantar.
- No son adversarios sino mis hermanos en Cristo.
- Quieren ser fieles a Dios y su Palabra.
- Lamento con ellos el desuso de los Salmos en el culto cristiano. Mi argumento es que no debemos limitarnos a los Salmos en el culto, no que debemos eliminar los Salmos del culto. Estoy de acuerdo con la Confesión de Fe de Westminster en este punto. Los cantos que Dios nos dio deben usarse regularmente en el culto.
- Y hay tanta libertad en esto: una nueva generación de compositores cristianos podrían ayudar a la iglesia, escribiendo cantos con la letra de los Salmos, parafraseados en lenguaje actual, y con música sensible a cada contexto cultural. Nuestra fidelidad a lo que dijo Dios en el pasasdo puede ser vestida en el lenguaje del presente.
- Además, vale la pena mencionar que no defiendo a todos los himnos o coros o cantos. Como siempre, necesitamos usar el discernimiento para evaluar todo himno, sermón, libro, (¡y publicación en línea!) a la luz de las Escrituras.
- Y por último, estoy de acuerdo con estos mis hermanos, que quieren evitar los abusos y excesos que vemos tanto en las iglesias de siglos pasados como en muchas iglesias de hoy. Estoy de acuerdo que debemos limitarnos a lo que Dios nos ha ordenado. Pero en este caso, creo que las limitaciones no vienen de Dios, sino de errores de antaño que algunos quieren reintroducir hoy en día.