Los diez mandamientos reflejan el trasfondo del éxodo. Dios quiso establecer un reino que contrastaba con el de faraón. No quiso que Israel volviera a las condiciones de explotación, violencia y codicia que definían su esclavitud en Egipto. |
Así que el éxodo no fue simplemente un rescate singular, sino una memoria que Dios quiso que sirviera como impulso para Israel en todas sus relaciones interpersonales |
Los primeros tres mandamientos forman la base de una sociedad que evita las dictaduras como la de faraón: Dios es un dios que no acepta rivales, y su imagen y nombre no pueden ser capturado, contenido, manejado, explotado o denigrado por nadie, incluso el Estado. Dios es un fin que tenemos que honrar y obedecer, no un medio que uno puede usar o explotar para provecho personal. |
Los últimos seis mandamientos ponen límites a la codicia y el deseo de adquirir más y más al costo del prójimo. |
Al centro de los mandamientos es el cuarto, el día de reposo. Es un contraste total con la dictadura de faraón, quién no dio descanso a los Israelitas cuando eran esclavos. Además el cuarto mandamiento es otro freno a la codicia - su propósito es frenar el afán que tenemos de trabajar, producir y consumir sin impedimento. |
Resumen de Walter Brueggemann, Theology of the Old Testament. (Minneapolis: Fortress, 1997), páginas 182-186.